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sábado, 28 de diciembre de 2013

OPINIÓN PERSONAL

Las agujas Streitberger y su obligatoriedad en los estudios sobre acupuntura

Desde hace tiempo atrás, a pesar de que incluso la OMS reconoce la acupuntura como un acto médico útil en determinadas patologías, se sigue discrepando en cuanto a la verdadera efectividad de este tratamiento. Esto sigue siendo así debido a que aún no se han realizados estudios concluyentes y realmente bien elaborados que demuestren si la acupuntura tiene un efecto real o es un simple placebo basado principalmente en la sugestión y las "creencias" propias de cada persona. 

A pesar de que existen muchos estudios (tanto que benefician como que perjudican la credibilidad de la acupuntura) muy poco de ellos se pueden considerar "concluyentes". Esto es debido a que los principales estudios que "demuestran" que la acupuntura tiene un efecto real tienen graves defectos en la elaboración del propio estudio, por ejemplo, cogiendo muestras demasiados pequeñas, siguiendo una metodología diferente a otros estudios (por lo que dificulta la comparación con estudios similares) o incluso no mostrando cual es la metodología seguida. 

No obstante, los estudios "en contra" de la acupuntura (aquellos estudios que concluyen con que la acupuntura no es más que placebo) tampoco se quedan cortos en cuanto a la metodología. Estos estudios, a pesar de seguir una metodología más elaborada y seria, suelen cometer un error en el uso del material, y es el no usar las llamadas "agujas placebo" o agujas Streitberger.

Dichas "agujas placebo" tienen un mecanismo retráctil en la punta evitando así que se clave en la piel al presionar sobre el punto de acupuntura. No obstante, tanto la sensación como la apariencia posterior será como si estuviese clavada en la piel.

Por regla general, estos estudios que no usan las agujas Streitberger usan otro método para distinguir la acupuntura real de la acupuntura placebo. Este método se basa en que mientras que en los casos de acupuntura real la aguja se clava exactamente en el punto real de acupuntura, en la acupuntura placebo se clava en otro lugar que no sea el punto exacto, viéndose posteriormente que tanto la acupuntura real como la placebo provocan efectos beneficiosos concluyendo así que da igual donde se clave la aguja mientras que se clave (sugestión pura y dura). Esta manera de actuar vuelve a ser un error, ya que en la acupuntura aunque es cierto que existe un punto exacto donde el efecto es máximo, también existe una zona cercana a dicho punto donde sigue produciendo el efecto deseado pero en menor medida. Por lo tanto, aunque no se clave en el punto exacto pero sí en la zona de acción, no se podría considerar "acupuntura placebo".

Debido a estos problemas, tanto en estudios favorables como desfavorables para la propia acupuntura, aún no se puede comprobar la efectividad absoluta de este tratamiento. Parece ser que por las ganas de demostrar o desmentir de una vez por toda la acupuntura lo único que se ha conseguido hasta ahora es perder el tiempo, mientras tanto, quien sabe los beneficios que estamos perdiendo (o no) de dicha técnica tan polémica.

viernes, 27 de diciembre de 2013

ARTÍCULOS y NOTICIAS. La acupuntura ya es ciencia

La acupuntura ya es ciencia

Antes era considerada una parcela oscura y carente de evidencias científicas rigurosas, pero un número creciente de estudios revelan hoy los mecanismos por los cuales resulta eficaz.

Cuando, hace apenas 30 años, hablabas a los médicos de acupuntura, la inmensa mayoría te decían que, en los casos en que parecía funcionar, lo hacía por el efecto placebo, es decir, "psicológico". Hoy, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras organizaciones "oficiales" reconocen el valor terapéutico de esta terapia en numerosas dolencias, parte de la medicina sigue desdeñando esta ancestral técnica de origen chino como una parcela oscura, cuyos beneficios no han sido corroborados por estudios científicos rigurosos.  

No muy creyente en la medicina alternativa, Guadalupe Ortiz recurrió sin embargo a la acupuntura hace más de tres décadas como "último recurso" tras un accidente de coche que, a los 19 años, la dejó con tres vértebras aplastadas, dolores, desvanecimientos continuos y autoestima y seguridad bajas. "Los médicos me dijeron que debía vivir "con cuidado", no levantar peso y llevar de por vida un corsé para proteger mi espalda –cuenta Guadalupe–. Yo me negaba a aceptar aquel veredicto. Por suerte, alguien me habló de un médico acupuntor, de los primeros que practicaron esta terapia en nuestro país. 

Consultarle fue la mejor decisión de mi vida. Con la acupuntura, los dolores y mareos fueron desapareciendo y mi autoconfianza aumentó. Hoy, que ya soy abuela, puedo decir que, si bien me he cuidado, he vivido mi vida sin restricciones. Jamás he llevado corsé (afortunadamente para  los músculos de mi espalda, que hubieran perdido su función de soporte) y me siento ágil y en forma". 

Como sustancia analgésica

El cúmulo de testimonios positivos como el de Guadalupe ha empujado a los científicos a intentar desentrañar los posibles mecanismos de acción de esta terapia. Recientemente, estudios realizados con parámetros científicos han otorgado eficacia a la acupuntura en dolores óseos, articulares, pélvicos, lumbares, migrañas y cefaleas de tensión, náuseas y vómitos, depresión y ansiedad.

Hace pocos meses, un estudio de la Universidad de Rochester (EE.UU.) no se limitó a comprobar que la terapia funciona en este o aquel problema, sino que identificó una molécula concreta como responsable de esos efectos analgésicos: la adinosina. Esta sustancia natural ayuda a regular los ciclos de sueño y tiene propiedades antiinflamatorias. Es un analgésico natural que actúa de modo similar a la lidocaína, inhibiendo las señales de dolor. Pero los expertos de Rochester han comprobado, además, un beneficio que podría tener alta relevancia terapéutica: cuando añadieron a la acupuntura un medicamento que se utiliza en la leucemia y que frena la eliminación de adenosina por el tejido, la deoxicoformicina, el efecto analgésico se triplicaba.

Para prevenir el deterioro

Hablando de efectos físicos, un estudio japonés publicado en mayo demostraba cómo la acupuntura es capaz de frenar la pérdida de músculo y la proponía como terapia para mejorar la movilidad de ancianos y enfermos. Presentado en la Sociedad Norteamericana de Bioquímica y Biología Molecular, el trabajo demuestra cómo la acupuntura produce cambios en los niveles de expresión de ciertos genes implicados en la atrofia muscular. "Hemos identificado el primer tratamiento no farmacológico capaz de mitigar la atrofia esquelética  en el futuro", explica Akiko Onda, acupuntora y experta en Ciencias del Deporte en la Universidad de Waseda (Japón). "Se han sugerido el ejercicio y la estimulación mecánica para prevenir la atrofia muscular en ancianos y enfermos, pero esas soluciones no resultan factibles para personas frágiles. La acupuntura resulta una alternativa mucho más realista". 

Los hospitales más prestigiosos del mundo no han esperado a estas evidencias para incorporar la acupuntura entre sus servicios. El peso de los testimonios de miles de pacientes sobre sus efectos beneficiosos (comprobados incluso en animales, en los que no se puede hablar de efecto placebo) animaron hace años a centros como la Clínica Mayo, el Johns Hopkins Hospital o el Memorial Sloan Kettering Center a crear departamentos de acupuntura y aplicarla para el alivio de problemas que incluyen desde el dolor oncológico al estrés, pasando por los trastornos del sueño, las migrañas, las náuseas y la artritis de rodilla.